lunes, 15 de enero de 2018

Harenohi: el fraude de los kimono

El más reciente día de las ceremonias de mayoría de edad en las que las japonesas lucen espectaculares kimonos en eventos organizados por las prefecturas ha traído consigo una noticia que provoca sentimientos encontrados: más de 700 jóvenes han sido víctimas de Harenohi, una empresa de renta de kimonos que se ha declarado en banca rota y ha fallado en la entrega de los kimonos, sin aviso alguno. Es decir, más de 700 japonesas se quedaron sin kimono para el día que esperaron por mucho tiempo.



Según las primeras investigaciones, Harenohi llevaba ya varios meses en incumplimiento de pagos a sus proveedores y al parecer esperó hasta el último momento para declarar su incompetencia. Se habla de malicia, y éste es el punto triste de la noticia: poco a poco las cosas de este tipo han empezado a surgir, aunque a cuenta gotas, en Japón, un país en el que la confianza y la palabra tienen la misma importancia que el honor.



¿Qué hizo la sociedad ante esto? Individuos y empresas se lanzaron rápidamente en auxilio de las jóvenes defraudadas: compañías de renta de kimonos (la mayoría establecidas en Kioto) han anunciado que rentarán gratis kimono, peinado y servicio de asistencia para vestir a todas las afectadas que lo soliciten. Incluso un comediante famoso ha tomado la iniciativa de usar fondos para rentar un crucero que sirva de aforo para la ceremonia de aquellas que no pudieron vestir sus kimono el día en el que festejaban la entrada a la mayoría de edad (20 años). Éste es el punto feliz de la noticia.


Es muy raro que algo así pase en Japón, por lo que los japoneses han quedado sorprendidos por la aparición de un evento que parece fraude con dolo y se han puesto en los zapatos de las afectadas de tal manera que pronto han acudido al rescate. Una prueba más de la armonía que siempre se busca en este archipiélago. 

Las empresas de renta de kimono envían publicidad a las jóvenes con dos años de anticipación, y muchas japonesas contratan y apartan su kimono dos años antes del día que lo usarán. Es decir, Harenohi tuvo tiempo de anunciar que no cumpliría sus acuerdos, y no lo hizo. Huele a fraude premeditado, aunque cabe aún la posibilidad de que la malicia no haya sido la causa de este evento. Ya veremos.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Comprar ropa y pagar en máquinas sin cajeros

Japón es uno de los países que más ha apostado por la automatización de productos y servicios. Hay muchas cosas que se pueden hacer sin tener que interactuar con otro ser humano: comprar boletos de tren, bebidas frías y calientes, ordenar ramen, preguntar a un robot en qué piso está lo que se busca o llegar a un hotel que tiene robot en la recepción, hacer el súper, etc.

La tienda de ropa GU (hermana menor de Uniqlo) ha dispuesto en muchas de sus tiendas un sistema en el que se puede pagar sin cajero. GU tiene cajas sin cajeros.


Muchas veces automatizar significa des-personalizar. En Japón se puede pasar un día completo haciendo muchas cosas sin abrir la boca para decir algo a alguien: por la mañana camina a la estación, compra boletos de tren en la máquina, pasa a comer ordenando en la máquina que está en la entrada de algunos restaurantes, compra ropa en tiendas como GU, saca copias en combini, compra un café en vending machine, compra los ingredientes de la cena en el super mercado y regresa a casa. Hizo cosas, no habló con nadie.

¿Es natural seguir con esta tendencia? ¿No es mejor la sana práctica de recibir un saludo y contestarlo, platicar de cualquier cosa y despedirse? Ya lo veremos en el transcurso del tiempo, pero por lo pronto en Japón la compra de ropa se suma a la larga lista de las cosas automatizadas que optimizan los recursos pero minimizan la interacción humana.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Kusatsu onsen 草津温泉

Ya sabemos que a los japoneses les encantan los onsen (温泉 , aguas termales). Japón está situado en medio de cuatro placas tectónicas, por lo que está lleno de volcanes: hay más de 100 volcanes activos en Japón, y se han documentado hasta ahora 17 erupciones en el país (más que las de todo el mundo juntas).

Así que desde hace cientos de años hay aguas termales procedentes de los volcanes y los japoneses las han aprovechado como nadie en el mundo. Ir al onsen es todo un goce por acá.

Uno de los pueblos de onsen más famosos de Japón es Kusatsu onsen, ubicado en la prefectura de Gunma, no lejos de Tokio. Tenía estas fotos guardadas por ahí desde el final del invierno pasado y es hasta ahora que las puedo publicar. 

Uno de los atractivos del pueblo es el Yubatake, un lugar en el que está saliendo agua del subsuelo todo el tiempo. Aquí se enfría un poco y se distribuye directamente a los ryokan.

Se calcula que salen poco más de 32,000 litros diarios de aguas termales a más de 70 grados Celsius. 
Una barbaridad.

A mí me gustó especialmente de noche, y aquí están las fotos que sacamos Kaori y yo en nuestra visita de fin de semana:


Los ryokan con onsen abundan en este pueblo de solo 7,000 habitantes.




También hay un templo budista desde donde se ve muy bien el Yubatake.






Las aguas vienen del Monte Shirane, un volcán activo que está cerca de la región.


Las calles son muy agradables para caminar de día y por la noche.

Nos encontramos este café en el que te sientas, pides una bebida y estás platicando con los pies adentro de las aguas termales.

Se llama Ashi-yu, 足湯, aguas termales para los pies.

Onsen público: entras, pagas, te quitas la ropa, te bañas y entras a los onsen. 
Después te pones la ropa y te vas :)


Así se ve el ryokan que escogimos.

Pasillos de la antigua casa que se convirtió en ryokan.

Una parte de la habitación.


Este es uno de los rotemburo 露天風呂 (onsen al aire libre) de nuestro ryokan.
La acidez del agua en Kusatsu onsen es de las más altas en todo Japón: una moneda de 1 yen (hecha de aluminio) puede disolverse totalmente en estas aguas en una semana. 

Se han hecho experimentos y no hay bacteria que sobreviva a estas aguas, por lo que tienen poderes curativos.

Capilla cubierta por la nieve.



Los tradicionales onsen-tamago (huevos cocidos en aguas termales).

Onsen para los pies.

De regreso a casa en el tren.

Si se es amante de los onsen, entonces Kusatsu es una visita imperdible. La calidad de sus aguas termales y la atmósfera del lugar valen la pena.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Se nos fue el otoño

Se acabó el otoño, y aunque quedan muchas hojas rojas por aquí y por allá, lo cierto es que los fríos del invierno ya se están asomando en Japón.

Ya he escrito muchas veces que mi estación favorita es verano, pero es cierto que los paisajes más bonitos se ven en otoño. La combinación de colores de los árboles coronan las ya fabulosas vistas que tienen los templos y santuarios de Japón, que siempre están cuidadosamente construidos en medio de la naturaleza.

En las montañas de Nara.

En el templo Otagi Nenbutsu-ji de Kioto.

Torii con hojas de otoño de varios colores.

El tipo de arce que crece en Japón no da miel.

El Kinkakuji de Kioto.



En japonés las hojas de estos árboles se conocen como "momiji もみじ" y la temporada para salir a verlas se llama "koujo 紅葉".

Hojas de momiji tiradas sobre un jardín de musgo.


Venados en el parque de Nara.

Kasuga Taisha en Nara.

La pagoda de Ninnaji en Kioto




Castillo de Osaka.

Vista del Osaka-jo koen desde el castillo de Osaka.

Riquísimo caminar por los alrededores del castillo de Osaka.

Jardines de Ninnaji.

:)   Paseando por el sur de Japón

AVISO:

El 7 de agosto Kaori y yo recibimos un regalo del cielo.    :D
De repente el tiempo empezó a avanzar de forma diferente y es hasta ahora que por fin puedo actualizar el blog.